Ni el estadounidense más pesimista hubiese pensado que, después del US Open 2003 de Andy Roddick, comenzaría una sequía de 23 años sin títulos de Grand Slam en individuales para el tenis masculino norteamericano. Esa pesada mochila, ilógica para la historia del circuito, intenta romper Taylor Fritz en este Wimbledon. “Lo he dicho siempre, me gustaría ser yo quien lo haga.