Abres un cofre y encuentras una joya. Visitas un pueblo y descubres que, además de ser hermoso, atesora una ermita recóndita, cuevas con arte rupestre, una iglesia románica o un monasterio espectacular, a los que la Unesco ha otorgado la categoría de Patrimonio Mundial . Todas esas perlas se pueden admirar repartidas por nuestro territorio , como etapas destacadas de un recorrido mayor, o que por sí mismos merecen una escapada.