Hay artistas que interpretan música y otros que terminan formando parte de ella. A sus 93 años, el pianista bilbaíno Joaquín Achúcarro sigue sentándose frente al piano con el mismo respeto, la misma obsesión y el mismo miedo que aquel niño de 13 años que debutó en Bilbao en mayo de 1946. Ochenta años después de aquel primer concierto como solista junto a la Orquesta Sinfónica de Bilbao, Achúcarro sigue activo, estudiando varias horas al día y preparando nuevos conciertos internacionales.