Pasada la Gran Guerra, el escritor nacionalista y conservador que había sido Mann antes y durante el conflicto, se transformó en un intelectual que asumía y defendía la democracia republicana, y que integraba en su pensamiento algunas de las grandes corrientes de su tiempo, desde la vieja tradición humanista europea de Goethe hasta la nueva psicología emergente de Freud, pasando por la influencia de las filosofías de Nietzsche y Schopenhauer.