En el oriente de la República Checa, en la región histórica de Moravia, se encuentra Hostýn, uno de los centros de peregrinación mariana más importantes del país. Cada año, miles de fieles suben hasta la cima de esta montaña para venerar a la Virgen María bajo una advocación tan singular como fascinante. Su origen está ligado a una antigua tradición que relaciona la intercesión de la Virgen con una tormenta de relámpagos que habría cambiado el destino de todo un pueblo.