Hay viajes que no se miden solo en kilómetros, sino en los sabores que descubres y en la pasión de las personas que se encargan de conservar su tradición. Sabía que mi visita a la planta de Cecinas Nieto no sería una escapada cualquiera, ya que suponía la oportunidad de descubrir cómo una salazón artesanal ha conseguido conquistar algunos de los mercados más exigentes del mundo. A veces, para entender de verdad el valor de un producto, es necesario pisar la tierra de la que proviene.