Durante años, miles de campos de fútbol de césped artificial en España han compartido un elemento casi invisible para los jugadores, pero fundamental para el sector del reciclaje, el granulado de caucho obtenido de neumáticos al final de su vida útil. Un material muy circular empleado como relleno para aportar elasticidad, amortiguación y durabilidad a las superficies deportivas, pero que tiene fecha de caducidad. La razón principal es la consideración de estas partículas como microplásticos.