Recuerdo, vagamente, comer junto a mi familia en un puesto de tacos en la entrada de Plaza Meave. Probablemente era 1999 o principios de los 2000. Seguro estábamos comprando ropa o útiles para la escuela. Tal vez es un recuerdo inventado —no lo descarto—, pero cada vez que paso por ahí vuelve el mismo flashazo: Charizard vs Blastoise. En ese momento no lo sabía, pero lo que, supuestamente, estaba viendo eran los gráficos de una Nintendo 64 corriendo el glorioso Pokémon Stadium.