La imagen se repite en miles de hogares latinoamericanos. Estados Unidos anota un gol en el Mundial y, de manera casi automática, muchas familias salvadoreñas, guatemaltecas, hondureñas o mexicanas celebran. Algunos incluso se levantan del sofá y gritan el gol con la misma emoción con la que apoyarían a su selección nacional. Para algunos observadores esto puede parecer extraño. ¿Por qué un salvadoreño habría de alegrarse por una victoria estadounidense? La respuesta no está únicamente en el fútbol.