Lunes 27 de noviembre de 1995. 9 de la mañana. Sebastián entró a la cocina de la Yollotlcalli, la Casa del Corazón, y alcanzó a escuchar a Don Perico decir: —¡Mientras yo tenga entre mis amigos a un abogado, una mística y un policía, yo me peleo con quien me da la gana! —Sebastián, querido, ¡qué bueno que viniste! —Don Perico y Pepita se voltearon y lo abrazaron efusivos, lo que distrajo a Sebastián de analizar la frase. ¿Por qué diría algo así antes de irse? Sebastián estaba un poco mosqueado.