Al alba del 27 de septiembre de 1975, un pelotón compuesto por guardias civiles y policías fusilaba a Xosé Humberto Baena Alonso. Nacido en Vigo 25 años antes, militante de la izquierda antifranquista, su ejecución la decidió un consejo de guerra sumarísimo plagado de irregularidades y se convirtió en la última del franquismo. Hace un año, cuando se cumplía medio siglo de los hechos, el Gobierno del Estado declaró nula la condena a muerte.