Las altas temperaturas no solo afectan a las personas, sino también a los animales silvestres, que enfrentan dificultades para encontrar agua, refugio y condiciones adecuadas para sobrevivir durante las olas de calor. Expertos en conservación advierten que estos fenómenos climáticos pueden provocar deshidratación, estrés térmico e incluso la muerte de diversas especies. Aves, mamíferos, reptiles e insectos suelen verse obligados a modificar sus hábitos para soportar el calor extremo.