Fueron varias las 'lecciones' que Pablo ofreció ante el público que llenó el salón de actos de la Félix Rodríguez. Según aseguró, los toreros disfrutan toreando, no es un esfuerzo, un arte que además es un oficio. Él, personalmente, dijo que cuando más feliz fue «en aquellas capeas, haciendo tapia en los tentaderos de Castilla yLeón. Allí yo me hice torero». También afirmó que es «muy difícil ser torero sin torear y siempre empezando mejor con erales que con vaquillas».