Dos turistas miran atónitos la escena en los números 48, 50 y 52 de la calle Castellar, en el centro histórico de Sevilla este martes, a 40 grados a la sombra. La Policía tiene acordonada la zona y el coche patrulla impide la circulación. Pasando el cordón, un hombre que pertenece a una empresa de seguridad relata con los agentes. "Para los niños no estáis, para los okupas sí", llega a gritar mientras el agente trata de calmarlo.