Unas aves originarias de México, han encontrado su nuevo hogar en los árboles de las comunidades del Valle de San Gabriel. Miles de loros corona roja se han adaptado al entorno urbano. Los residentes que viven cerca de sus nidos pueden disfrutar de estos ruidosos loros al amanecer y al anochecer. “De repente miro para arriba los árboles así y está el cielo de puro perico y calladitos. No se oyen”, dice Salvador Rios, un residente de Long Beach que los ha visto en el Valle de San Gabriel.