Para leer con: “Don’t Call”, de Desire Durante años pedimos más batería, mejores cámaras y controles menos torpes en el objeto más usado en la vida cotidiana, pero las marcas respondieron con nuevos colores y 2 megapixeles más. El teléfono dejó de ser solo eso. Nos despierta, orienta, cobra, entretiene, escucha, guarda boletos, contraseñas, mapas, fotos y hasta una porción poco digna de la memoria.