El número 10 está sobrevalorado. Al cumplir diez años, ni eres mayor para votar ni para ir a la cárcel. Las parejas, al llegar a los diez, celebran las “bodas de aluminio”, con lo que ya pueden envolver su relación en papel albal. Y si hoy sacas en el examen un diez, que antes era una nota mítica e inalcanzable, es porque alguno de la clase va a sacar un 14. No estaba tan devaluado el diez desde que Charlton Heston nos enseñó los diez mandamientos… Claro que en Vigo el diez es otra cosa.