Imagina este loco escenario —que solo sucede en el WEC—: una competencia de 24 horas ininterrumpidas con 60 autos que compiten en cuatro categorías y, a su vez, con tres o cuatro integrantes por escudería. En la pista conviven profesionales de distintos campeonatos internacionales, incluso ex Fórmula 1, así como pilotos amateur de élite que forman parte de equipos mixtos.