Encender velas en plena oscuridad del invierno, preparar un banquete que dura horas o saludar a un gnomo de madera que trae buena suerte: las tradiciones navideñas escandinavas tienen una profundidad cultural que la Navidad comercial apenas puede rozar. Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia e Islandia llevan siglos celebrando el solsticio de invierno con rituales que mezclan cristianismo, folclore vikingo y una elegancia festiva difícil de igualar.