El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se hizo papista desde el día en que Donald Trump y León XIV discutieron por la guerra de Irán. A bodas me convidan, pensó Pedro, quien se ha empeñado en adular a Su Santidad y en no poner pega alguna, antes al contrario, para que su Santidad se marche muy contento de España. De este forma podrá convertirse en el líder anti-Trump del mundo mundial. No le gusta Prevost pero odia a Trump.