La Argentina salió a la cancha para enfrentar a Argelia y también a una maldición, la que persiguió a las dos anteriores selecciones campeonas del mundo en sus posteriores debuts mundialistas. Ambas, la de 1978 y la de 1986, perdieron sus primeros partidos del Mundial siguiente. Y esta, la del 2022, todavía tiene el recuerdo de la sorpresa que se llevó con Arabia Saudita en Qatar. Nada de eso tenía que volver a pasar. Lionel Scaloni apeló al proverbio eternáutico, que lo viejo funciona.