En un país que envejece, la vida y obra del actor Héctor Noguera nos recuerda que la vejez también puede ser un acto de resistencia. Cuando era niño, Héctor Noguera ya era viejo. O al menos eso creía yo. En la tele del living, a la hora de la once, aparecía su cara: era el tozudo y mujeriego Federico Valdivieso, el rey gitano Melquíades, el clinomaníaco de Míster Clark, y por supuesto, el inolvidable Ángel Mercader, retrato vivo del machismo de inicios de siglo.