Las autoridades sanitarias están llamadas a no conformarse con mantener lo que ya existe. En 2024, Chile fue el primer país del hemisferio sur en inmunizar universalmente a los lactantes contra el virus respiratorio sincicial, y logró algo inédito: ninguna muerte por este virus en menores de un año, dos inviernos seguidos. El programa costó 45,28 millones de dólares y generó ahorros sanitarios estimados en 68,78 millones. Invertir más fue, también, gastar mejor.