Hay canciones que te cambian la vida en muchos aspectos. Puede ser la que bailaste en tu boda, con la que te rompieron el corazón o, simplemente, una que siempre te llene de ánimo en los días malos. Pero para Shakira, una canción la hizo dar un giro de 180 grados en su existencia y otra más la obligó a reconsiderar si su expareja valía la pena como para aventarse una deuda con la Hacienda española. En estos eventos canónicos de la cultura pop, la primera no existiría sin la otra.