Chacarita es, desde hace rato, el epicentro de una mutación silenciosa. Allà donde antes mandaba el silencio de los talleres, de la industria, hoy el pulso lo marcan las aperturas gastronómicas. Un verdadero polo culinario que pretende marcarle la cancha a su vecino Palermo. La última novedad, de hace solo unos meses, no busca inventar la pólvora, sino algo mucho más difÃcil: limpiar el ruido, el bochinche.