Unos palillos se deslizan entre los dedos de un músico en un rincón del escenario. Durante muchísimos años, esas manos han sostenido herramientas manuales y equipos mecánicos en un taller de coches. Esta noche, en cambio, Jesús Salas se aferra a sus dos palillos y hace de estos la chispa que desencadena la tormenta. El artista, que acabó dando nombre a Los Niños Jesús, forma parte de un grupo que cree con convicción que la música es capaz de coexistir junto a otras profesiones.