En el ámbito de la historia del cristianismo, el personaje de San Benito ocupa un rol muy significativo. Benito mostró un modo de vivir que combina la fe, el trabajo diario y la disciplina sin necesidad de hacer milagros. Frente a su imagen, también suele aparecer en la medalla de San Benito, una de las insignias más ampliamente distribuidas de la Iglesia católica. Sin embargo, limitar su legado a ese símbolo sería quedarse solo con la superficie.