Hace unos días tuve oportunidad de participar en el evento sobre la simplificación de la regulación en el que se formulaban propuestas concretas sobre el tipo de reformas que podrían realizarse, también en materia de supervisión bancaria. Uno de los participantes, persona bien informada sobre estas cuestiones, me formuló una pregunta que me pareció particularmente acertada y a la que, al margen de la conversación que mantuvimos in situ, me propongo responder en esta tribuna.