Fue en el segundo partido de la fase de grupos ante Austria cuando la estrella albiceleste se convirtió en el máximo goleador de la historia de los Mundiales y, al mismo tiempo, en el futbolista que más penaltis ha fallado en la Copa del Mundo. En el minuto 8, Messi tiró directamente fuera, a la izquierda de la portería, un lanzamiento que habría permitido a Argentina adelantarse en el marcador.