El primer recuerdo que tengo de los mundiales de fútbol es el de Italia 1990. Estamos en la casa de mi vecino, el Pupi. No recuerdo demasiado del partido, pero sí una escena que quedó grabada para siempre. En medio de los penales contra Italia, Pupi desaparece unos segundos y vuelve con una radio vieja. La apoya en el piso, busca una AM y silencia el televisor.