“Nunca me darán un Premio Nobel de la Paz. Es una lástima. Lo merezco, pero nunca me lo darán”, decía Trump en febrero. Pronunciaba estas palabras ante Netanyahu, el primer líder extranjero en visitar la Casa Blanca en su segundo mandato. Decía merecer el galardón el mismo día que anunciaba al mundo su idea de una ‘Riviera Gaza’. Un resort de vacaciones para ricos en el territorio en el que su aliado estaba perpetrando lo que una comisión de Naciones Unidas cree que puede denominarse un genocidio.