La discusión política del país la semana pasada se centró en la aparente inviabilidad electoral futura de la gobernadora. La realidad es la siguiente. (1) Desde su elección, Jennifer no ha podido proyectar un norte claro al que se dirija su administración. (2) Con raras excepciones, ha tenido serios problemas en la conformación de su gabinete para contar con los mejores en cada posición. (3) División interna en su propio partido.