Era enero de 2017 cuando Diana Shuryguina se convirtió en una celebridad en Rusia. La adolescente intervino en un programa amarillista, Pust govoriat (Que digan lo que quieran, en castellano), para contar que había sido violada meses antes, con 16 años, en una fiesta de amigos por un mayor de 21. “¿¡Qué bebisteis ese día!? ¡Cuéntalo!”, le espetó un colaborador, dividiendo desde entonces al país entre los defensores de la muchacha y sus detractores por haber tomado “unos pocos vasitos” de vodka.