Una niña que sube una escalera, con un vestido suelto y corte carré, y en espejo, otra niña que baja, como una escenografía delicada y melancólica, la mecánica de la foto tiene en aura especia. La transparencia de la imagen y la inquietud del movimiento, detenido en el exacto momento de la correlación, en el preciso instante en el que la vaguedad de la mirada es capaz de detenerse y recibir la realidad que se congela en una foto que pasará a la eternidad. Sergio Larraín fotógrafo chileno.