Cuando la biopsia ósea radioguiada confirma que la lesión sospechosa es, efectivamente, un tumor, es el momento de intervenir. «Por lo general, en estos casos se opta por resecar el tumor e intentar reconstruir el defecto que queda», apunta el jefe de Traumatología, Juan Blanco. Durante estas cirugías se elimina todo el tumor y los márgenes libres de tumor, cuando es posible.