Vuelves de vacaciones, abres la puerta y, de repente, te recibe un intenso olor a alcantarilla que, desde luego, no estaba ahí cuando te fuiste. Internet se ha llenado de consejos para evitar este problema: desde llevar la taza de cáscaras de naranja a tirar medio kilo de posos de café. El único problema es que, como seguro que os habéis dado cuenta, cada uno es más surrealista que el anterior. ¿Qué podemos hacer para que nuestra casa no huela a rayos?