Durante años, la cocina libanesa ocupó un discreto segundo plano en Madrid. Sin embargo, tras la apertura de Em Sherif, la capital vive hoy un auténtico idilio con unas recetas que combinan la frescura mediterránea, el refinamiento levantino, los sabores especiados y una forma de entender la mesa basada en compartir. Hummus, mutabal, tabulé, kebbe, shawarma o baklava han dejado de ser palabras exóticas para convertirse en habituales en las conversaciones gastro de la ciudad.