Como cada 31 de mayo, Día de Castilla – La Mancha, nos miramos al espejo y verbalizamos los hitos conseguidos, las metas por alcanzar y, sobretodo, cómo nos sentimos junto a nuestros paisanos y paisanas en el contexto que nos ha tocado vivir. Sobre él planea la inestabilidad internacional, el impacto humanitario y económico de las guerras y, en el terreno doméstico, la polarización y judicialización política que a menudo desvían el foco de lo que verdaderamente importa y necesita la ciudadanía.