La marea de la corrección política ha subido tanto, que amenaza con ahogarnos a todos. Más conocida en los últimos años por los términos ingleses woke y cancellation, nos ordena lo que debemos pensar e incluso las palabras que podemos usar. Y todo lo que se salga de lo permitido por esta moderna dictadura está prohibido, sea actual o de siglos pasados. En nombre de la igualdad y la libertad, claro, para que nadie proteste.