EFE El paso de los días solo está sirviendo para constatar la magnitud de la tragedia. Miles de muertos, ciudades destrozadas, numerosas familias rotas por el dolor y el desamparo. Y una ayuda que muchas veces llega demasiado lenta y, en algunos casos, de forma poco eficaz. Ya no es solo la política. La naturaleza también está siendo inmisericorde con Venezuela. El país arrancó 2026 con un atisbo de esperanza. El paso de los meses no había ayudado aún a concretarla, pero se veía la luz.