El popularmente conocido como barrio de Las Cuatrocientas tiene una configuración en manzanas donde abundan los cruces no regulados por semáforos. Un situación que eleva, como denuncian los propios vecinos, el riesgo de colisiones entre vehículos que convergen en aquellos puntos donde las calles tienen sus intersecciones. «Tenemos muchos puntos negros», alerta Uribe, que aboga por poner más semáforos.