Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) son para Serge Kimbel, director ejecutivo de Morphosis, lo que el plomo era para el alquimista medieval Nicolas Flamel: un material que vale oro. Desde hace 10 años, su compañía con sede en el norte de Francia recupera los pequeños tesoros de métales raros como plata, platino y cobre escondidos en las tarjetas y discos duros de nuestros ordenadores, teléfonos y otros dispositivos obsoletos. "No somos los únicos que operamos en este mercado.