El Censo Estatal de Víctimas es una herramienta viva, mandatada por la Ley de Memoria Democrática. Su objetivo no es solo contable, sino jurídico y social. En 2026, alcanzar los 510.857 registros supone un avance gigantesco en la transparencia histórica. Cada ficha incluye, siempre que es posible, datos sobre la filiación, el lugar de nacimiento, la vecindad, la fecha y lugar de la muerte o desaparición, y el tipo de represión sufrida.