Desde que la izquierda mexicana tomó el poder en el pasado 2018, uno de los varios sectores que creció en dimensiones empresariales fue el de la comunicación política. Ahora, aderezada en la coyuntura, la comunicación política de izquierda. Aficionados del micrófono, en formato streamers, como los youtubers cuatrotéros, pasaron de monetizar centavos de dólar en redes sociales a posicionarse en las categorías de nuevos ricos. Con todo el contraste ético que ello implica.