Hay viajes que no empiezan cuando haces la maleta, sino cuando miras a tu pareja y dices casi en voz baja: “¿y si nos escapamos este fin de semana?”. Esta es la historia de una escapada así, convirtiéndose en una invitación a hacer justamente eso: tomar la decisión y dejar que el camino haga el resto. Con el resultado de terminar quedándose en la memoria mucho tiempo después de volver. Porque no siempre se necesita cruzar océanos para descubrir lo extraordinario.