Durante décadas, la carrera profesional en los despachos de abogados se explicó a través de una imagen muy reconocible: una pirámide. En la base, los abogados jóvenes. En la cúspide, la sociatura. La promesa era clara; quien resistía, progresaba y acumulaba méritos podía alcanzar la condición de socio. Sin embargo, ese modelo empieza a mostrar signos de agotamiento. A los jóvenes talentos ya no les atrae tanto acceder al partnership, sino que exploran otras vías para crecer en la profesión.