Bolaños contrapuso el proyecto socialista al del actual presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, al que acusó de carecer de propuestas y de deteriorar los servicios públicos. El ministro defendió que mientras la vicepresidenta y líder socialista andaluza, María Jesús Montero, habla «de sanidad, educación, vivienda o igualdad», Moreno Bonilla «se dedica a cantar y a no decir nada». El tono del acto fue especialmente duro en materia sanitaria.