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Articles by Juan Millás
Controlar la inflación
Clienta elige productos en un supermercado. / FERRAN NADEU ¿Podría un adolescente aburrido de Cuenca (o de Sebastopol, el sitio es lo de menos) penetrar en el sistema de refrigeración de un supermercado para convertir los frigoríficos en hornos? Podría, sí. Está ocurriendo en media Europa. Cuando los jefes de planta de esas grandes superficies llegan a su puesto de trabajo, observan con estupor que las neveras se han puesto a cincuenta grados.
Monetizar el vacío
Me viene a la memoria porque sí, porque la memoria hace conmigo lo que de da la gana, una figura clásica, el uróboros, que representa a una serpiente devorándose la cola al tiempo de formar un círculo perfecto. En otras palabras: un animal que se alimenta de sí mismo, aunque no sabemos por qué lo hace, quizá por cumplir un ritual o porque tiene hambre.
Un reportaje autobiográfico
Un reportaje autobiográfico Juan José Millás recuerda cómo escribió la historia de vida de ‘Catalina’, una mosca de laboratorio. La observaba a través de una lupa y lo más inquietante fue que aquella existencia diminuta contenía los mismos afanes que una existencia humana i El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias. Portada de El País Semanal del 3 de agosto de 2008.
La arquitectura del vacío
Ao dar unha volta polo asentamento de mozos que protestan na Porta do Sol de Madrid pola imposibilidade de acceder a unha vivenda, descubrín que construíran unha cidade. Unha cidade dentro doutra, como esas bonecas rusas que conteñen versións cada vez máis pequenas de si mesmas. Había rúas, prazas, ruelas, espazos de reunión. Todo un trazado urbano xurdido da necesidade de organizar a convivencia e as tendas de campaña.
La arquitectura del vacío
Al dar una vuelta por el asentamiento de jóvenes que protestan en la Puerta del Sol de Madrid por la imposibilidad de acceder a una vivienda, descubrí que habían construido una ciudad. Una ciudad dentro de otra, como esas muñecas rusas que contienen versiones cada vez más pequeñas de sí mismas. Había calles, plazas, callejones, espacios de reunión. Todo un trazado urbano surgido de la necesidad de organizar la convivencia y las tiendas de campaña.
El paraguas y la muerte
Acudí el verano pasado al entierro de un amigo que se había muerto con un tiempo estupendo, así que en el cementerio hacía un sol magnífico, aunque un poco molesto. Los asistentes buscábamos la sombra mientras aguardábamos la llegada del féretro. Sentí que había algo incongruente, algo que no encajaba. Tardé en darme cuenta de que faltaban los paraguas. Pensé entonces en los de las películas, donde con frecuencia llueve durante los entierros. Desde cierta distancia no se ve a las personas.
Un fallo del programa
COLUMNA i Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos.
EL TRASLUZ, POR JUAN JOSÉ MILLÁS
Me desazona el sintagma industria cárnica. Me produce una incomodidad casi física. Industria remite a fábricas, a cadenas de producción, a ruedas dentadas, a balances, a toneladas de acero líquido, a puestos de trabajo. Cárnica, en cambio, viene de carne, y la carne viene de un cuerpo, del que sea, pero de un cuerpo, de un ser vivo, quiero decir. Quizá el malestar proceda de haber juntado en dos palabras cuestiones que deberían permanecer separadas. Industria cárnica.
EL TRASLUZ, POR JUAN JOSÉ MILLÁS
Me desazona el sintagma industria cárnica. Me produce una incomodidad casi física. Industria remite a fábricas, a cadenas de producción, a ruedas dentadas, a balances, a toneladas de acero líquido, a puestos de trabajo. Cárnica, en cambio, viene de carne, y la carne viene de un cuerpo, del que sea, pero de un cuerpo, de un ser vivo, quiero decir. Quizá el malestar proceda de haber juntado en dos palabras cuestiones que deberían permanecer separadas. Industria cárnica.
Un prodigio especular
Columna i Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos.
Una expresión soñada
Escuché la expresión, totalmente desconocida para mí, “lágrimas de pollo” de noche, por la radio. A la mañana siguiente dudé si la había oído de verdad o la había soñado. Lágrimas de pollo. Me acompañó durante el desayuno produciéndome una tristeza sin límites. Hay combinaciones de palabras que significan más antes de saber lo que significan que cuando lo averiguas. Durante unas horas procuré no averiguarlo.
Baixarse do mundo
Hai momentos nos que o mundo se para. Un día levántasche con tose e febre, por exemplo, e a axenda vaise ao carallo. Vaise ao carallo sen que suceda nada. Simplemente, chamaches á oficina, dixeches que estabas enfermo e volviches á cama. O mundo detívose. Pero o certo é que o mundo continúa senti . O mundo non che necesita e iso, á vez que liberador, resulta decepcionante. Non se se máis liberador que decepcionante ou ao revés. Pensas nas veces nas que o mundo se detivo: cando morreron os teus pais.
Realitats paral·leles
El dolor i el plaer posen al descobert les piruetes de la causalitat. Fa poc, per parlar del dolor, em vaig torçar un turmell baixant les escales. Gel, massatges, immobilitat, antiinflamatoris... I la suspensió d’un viatge de feina previst per a l’endemà.
Realitats paral·leles
Saltar al contingut principal Saltar al peu de pàgina Opinió | El trasluz Realitats paral·leles. / Shutterstock El dolor i el plaer posen el descobert les piruetes de la causalitat. Fa poc, per parlar del dolor, em vaig torçar un turmell en baixar les escales. Una torcedura forta, amb una unflor considerable i amb eixe dolor que al principi pareix localitzat en el peu, però a poc a poc va ocupant la casa sencera. Gel, massatges, immobilitat, antiinflamatorios...
Aterrizar
“Sus alas de gigante le impiden caminar”, dice Baudelaire del albatros en un poema memorable. En el aire, resulta un animal extraordinario; sobre la cubierta del barco, se parece a un idiota. Los marineros se ríen de él porque tropieza con sus propias alas, que son precisamente aquello que, unos metros más arriba, lo convertía en un prodigio. ¿Es la IA un albatros? Sus promotores dicen que podría terminar con la humanidad a lo largo de los próximos diez años.
Aterrar
“As súas ás de xigante impídenlle camiñar”, di Baudelaire do albatros nun poema memorable. No aire, resulta un animal extraordinario; sobre a cuberta do barco, parécese a un idiota. Os mariñeiros rin del porque tropeza coas súas propias ás, que son precisamente aquilo que, uns metros máis arriba, convertíao nun prodixio. É a IA un albatros? Os seus promotores din que podería terminar coa humanidade ao longo do próximos dez anos.
EL TRASLUZ, POR JUAN JOSÉ MILLÁS
Veo mi mano a medio metro de distancia de mis ojos, apoyada en el reposabrazos del sofá. Sostiene, entre los dedos índice y corazón, un cigarrillo. El humo sale primero en línea recta, hacia el cielo. Enseguida, sensible al mínimo cambio de temperatura o corriente de aire, se vuelve loco, produce volutas desiguales, y va hacia aquí o hacia allá, como si no supiera qué dirección tomar para hallar la paz.
O TRASLUZ, POR JUAN JOSÉ MILLÁS
Vexo a miña man a medio metro de distancia dos meus ollos, apoiada no reposabrazos do sofá. Sostén, entre os dedos índice e corazón, un cigarro. O fume sae primeiro en liña recta, cara ao ceo. Enseguida, sensible ao mínimo cambio de temperatura ou corrente de aire, vólvese tolo, produce volutas desiguais, e vai cara aquí ou cara a alá, coma se non soubese que dirección tomar para achar a paz.
Hospitalidad ciega
El cuerpo es un hotel que nadie solicitó formalmente construir. Surgió de un arrebato, sin permisos municipales, sin arquitectos, sin aparejadores, sin andamios. Aparece ahí, de repente, con sus pasillos húmedos y sus habitaciones mal iluminadas. No hay forma ya de renunciar a él. El huésped de ese cuerpo (tú) llega solo y le enseña a gatear y a ponerse de pie y a pronunciar las primeras palabras.
JUAN JOSÉ MILLÁS | Más piedad
Debería estar prohibido hablar de los muertos al por mayor. El otro día, en el programa Salvados, de la Sexta, Gonzo entrevistaba a un exetarra, Josemi Latasa, que contaba cómo había asesinado cruelmente a un general, a su esposa y a su hijo de quince años. Tres muertos. Pocos, si se comparan con los de cualquier guerra, pero demasiados para tragártelos de un solo golpe. Se te atravesaban en la garganta.
Decepción y alivio
En el campo hay momentos de un silencio tal que parece que el mundo se ha acabado. Está uno en la terraza, observando el cielo y de súbito percibe un sigilo que, al tiempo de transmitir una paz insólita, da la impresión de ocultar una amenaza. -¿Y si de verdad se hubiera acabado el mundo? -te preguntas de manera retórica.
Decepción e alivio
No campo hai momentos dun silencio tal que parece que o mundo se ha acabado. Está un na terraza, observando o ceo e de súbito percibe un sixilo que, ao tempo de transmitir unha paz insólita, dá a impresión de ocultar unha ameaza. -E se de verdade acabouse o mundo? -pregúntasche de xeito retórica.
Regiones abisales Original
En cierta ocasión vi cómo explotaba un pez de aguas profundas al contacto con la atmósfera. Creemos que la profundidad es el peligro y que la luz constituye una especie de salvación universal. Pero quizá llevemos siglos equivocados. De hecho, cada uno de nosotros posee un fondo oceánico privado. Allí viven deseos reprimidos, recuerdos olvidados, odios sin objeto, culpas sin nombre, escenas de la infancia que continúan gobernando nuestra vida desde la clandestinidad.
Si nos dan a elegir
Aínda que ninguén sabe exactamente o que fai cando fai caso, o que a xente necesita, sobre todo, é que lle fagan caso. Facemos unha mesa, facemos a comida, facemos unha chamada, facemos o amor, facemos tempo, que se eu as cousas que podemos facer. Pero que facemos cando facemos caso? De que materia está feito o caso? Nin idea, pero dependemos del. Podemos levar encima durante anos o caso que nos fixo unha profesora no colexio, cando todos os demais considerábannos idiotas.
Solo los siglos
Un bosque. / EP Camino por un sendero que se abre paso en el interior de un bosque espeso. Hay un silencio activo bajo el que el mundo late a un ritmo que nuestros sentidos son incapaces de captar. Podemos calcular a cuántos kilómetros por hora va un coche, pero no la velocidad con la que se descompone el cadáver de un topo. Vemos pasar la moto, pero no vemos pasar la descomposición.
Só os séculos
Camiño por un carreiro que se abre paso no interior dun bosque espeso. Hai un silencio activo baixo o que o mundo latexa a un ritmo que os nosos sentidos son incapaces de captar. Podemos calcular a cantos quilómetros por hora vai un coche, pero non a velocidade coa que se descompón o cadáver dun topo. Vemos pasar a moto, pero non vemos pasar a descomposición. Sobre a miña cabeza, as follas das árbores negocian coa luz para converter os raios do sol en madeira, en cortiza, en froito, en savia.
Juan José Millás | El cuerpo sabe
Persona sobre fondo negro. Mentir no es solo hablar. Es colocar al cuerpo en la posición de decir algo que no coincide con lo que sabemos. Y ese desajuste, a veces muy profundo, deja huellas en la respiración, en la piel, en la tensión interna. Se podría pensar que el cuerpo es un aliado dócil, que basta darle con la orden para que se comporte conforme a la ficción que deseamos construir.
Juan José Millás | O corpo sabe
Mentir non é só falar. É colocar ao corpo na posición de dicir algo que non coincide co que sabemos. E ese desaxuste, ás veces moi profundo, deixa pegadas na respiración, na pel, na tensión interna. Poderíase pensar que o corpo é un aliado dócil, que basta darlle coa orde para que se comporte conforme á ficción que desexamos construír. Pero non: o corpo ten memoria propia, unha especie de murmurio subterráneo que se escapa polos pliegues máis insignificantes.
La realidad como frase
Saltar al contenido principalSaltar al pie de página Opinión Quizá el universo no sea más que una inmesa frase, llena de oraciones subordinadas, construidas con un alfabeto minúsculo Hay asuntos cuya rareza dejamos de percibir de tan cotidianos como son. Los automatizamos para ahorrar energías. El alfabeto es uno de ellos. Lo aprendemos de niños, lo recitamos en voz alta, y lo archivamos para siempre en un cajón de la memoria.
La realidad como frase
El alfabeto podría haber surgido en la zona de la actual Siria, 500 años antes de lo pensado hasta el momento. / Glenn Schwartz Hay asuntos cuya rareza dejamos de percibir de tan cotidianos como son. Los automatizamos para ahorrar energías. El alfabeto es uno de ellos. Lo aprendemos de niños, lo recitamos en voz alta, como una letanía, y lo archivamos para siempre en un cajón de la memoria. A partir de ese momento las letras devinieron invisibles, como el esqueleto que sin embargo nos sostiene.
La realidad como frase Original
Una persona piensa. Hay asuntos cuya rareza dejamos de percibir de tan cotidianos como son. Los automatizamos para ahorrar energías. El alfabeto es uno de ellos. Lo aprendemos de niños, lo recitamos en voz alta, como una letanía, y lo archivamos para siempre en un cajón de la memoria. A partir de ese momento las letras devinieron invisibles, como el esqueleto que sin embargo nos sostiene. Pero de vez en cuando conviene regresar a ellas.
Quise retratar a ChatGPT, acabé retratándome a mí mismo
CRÓNICA Texto informativo con interpretación Juan José Millas quiso escribir un perfil de ChatGPT y pasó días preguntándole si es algo o alguien, si se siente culpable por quitarle el trabajo a un ser humano, si le da la razón porque tiene algo de pornográfico o si no soporta el vacío y por eso inventa lo que no sabe. El resultado es un turbador autorretrato. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.
JUAN JOSÉ MILLÁS | Analfabetos
Analfabetos / Pexels Los ojos son unos putos déspotas. Acaparan el 80% de la información que recibimos del mundo, como esa gente que toma la palabra y no la suelta en las reuniones de vecinos. El olfato, el tacto, el oído y el gusto se reparten las migajas sensoriales en un rincón del cuerpo, mascullando resentimientos que nadie escucha porque para escuchar habría que prestarle atención al oído, y estamos demasiado ocupados mirando y mirando para verlas venir.
JUAN JOSÉ MILLÁS | Analfabetos
Os ollos son uns putos déspotas. Acaparan o oitenta por cento da información que recibimos do mundo, como esa xente toma a palabra e non a solta nas reunións de veciños. O olfacto, o tacto, o oído e o gusto repártense as migallas sensoriais nun recuncho do corpo, mascullando resentimentos que ninguén escoita porque para escoitar habería que prestarlle atención ao oído, e estamos demasiado ocupados mirando e mirando para velas vir.
La pérdida de la sotana
Hubo un tiempo en que la letra impresa poseía un prestigio extraordinario. Recuerdo las simples tarjetas de visita de mi padre, cuya tipografía transmitía una increíble sensación de rectitud, de probidad, de mesura. Lo impreso no era simplemente una forma de comunicación: era una forma de autoridad. Si algo aparecía en un libro, en un periódico o en un documento oficial, adquiría una consistencia especial. La imprenta no solo multiplicó los textos; multiplicó la confianza en los textos.
La pérdida de la sotana
La escritura pierde la sotana. / Archivo Hubo un tiempo en que la letra impresa poseía un prestigio extraordinario. Recuerdo las simples tarjetas de visita de mi padre, cuya tipografía transmitía una increíble sensación de rectitud, de probidad, de mesura. Lo impreso no era simplemente una forma de comunicación: era una forma de autoridad. Si algo aparecía en un libro, en un periódico o en un documento oficial, adquiría una consistencia especial.
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