La base de cotización actúa como el principal factor corrector del arrepentimiento de los egresados: ninguna titulación con un salario medio superior a los 40.000 euros anuales presenta una tasa de insatisfacción que supere el 50%. Este fenómeno sugiere que, si bien la rapidez en la contratación es un indicador relevante, la cuantía de la nómina final es el elemento determinante para que un profesional valide su elección de estudios años después de haber finalizado el grado.