Read this story in English: Oregon’s school funding formula is broken. Its poorest students pay the price En una mañana ventosa y nublada de esta primavera, la lista en la que nadie quería estar aterrizó en la bandeja de entrada del director de la escuela secundaria Reynolds, Christopher Greenhalgh, con un golpe metafórico. Había 10 nombres en ella, 10 personas a las que Greenhalgh ahora tenía que informar que perderían sus empleos actuales o que se les reducirían las horas a partir de junio.